Un conocido me envió esta mañana un artículo que aseguraba que "bebemos la misma agua que bebían los dinosaurios". Primero sonreí, luego pensé: ¿realmente es cierto o es solo una manera poética de decirlo? La frase suena verdadera, pero la pregunta correcta es: ¿qué porcentaje del agua actual circuló por el cuerpo de un dinosaurio?
Empecemos por lo básico: el ciclo hidrológico describe cómo el agua circula entre océanos, atmósfera, tierra y organismos vivos. Evaporación, precipitación, escorrentía, infiltración... el agua cambia de estado y de lugar, pero la cantidad total en la Tierra se mantiene casi constante desde hace millones de años. Entonces, sí: las moléculas de H₂O que existen hoy ya existían en el Mesozoico.
Pero hay un matiz. Imaginemos un vaso con mil moléculas de agua. Si mezclamos ese vaso con un océano y luego sacamos otro vaso al azar, ¿cuántas de las mil moléculas originales recuperamos? Muy pocas. Del mismo modo, aunque el agua total sea la misma, las moléculas se han diluido tanto en el planeta que la probabilidad de que exactamente las mismas moléculas que bebió un Triceratops estén en tu vaso hoy es bajísima. Lo que sí es razonablemente seguro es que algunas moléculas pasaron por dinosaurios, por mares antiguos, por nubes del Cretácico.
Otro punto: no toda el agua está disponible. Gran parte se halla en minerales, en el manto terrestre o en hielos profundos que tardan millones de años en regresar al ciclo activo. El agua que bebemos proviene sobre todo de ríos, lagos, acuíferos y lluvia reciente. Esa porción ha circulado muchas veces, pero no todo el H₂O del planeta participa con la misma frecuencia.
¿Y qué pasa con el agua "nueva"? Las reacciones químicas en volcanes y la actividad biológica pueden generar o consumir pequeñas cantidades de agua, pero el cambio neto es insignificante a escala planetaria. Así que la frase popular es correcta en espíritu, pero conviene entenderla con precisión: compartimos el mismo depósito de agua que compartían los dinosaurios, no necesariamente las mismas moléculas individuales en tu próximo sorbo.
Conclusión práctica: cuando alguien te diga "bebes agua de dinosaurio", puedes responder: "Sí, pero es más probable que haya pasado por un helecho del Jurásico, por una nube sobre Pangea y por el estómago de un pez prehistórico antes de llegar a mi vaso". La ciencia nos permite disfrutar la poesía de la frase sin caer en la exageración. Y eso, para mí, es lo mejor de entender cómo funciona el mundo.
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