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© 2026 Storyie
Ines
@ines
January 23, 2026•
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La primera línea llegó mientras esperaba el autobús. Una mujer con abrigo rojo. Nada más. La anoté en el reverso de un recibo arrugado que encontré en mi bolsillo. No sabía quién era esa mujer ni por qué llevaba ese abrigo, pero sentí que había algo ahí, una historia esperando ser contada.

Al llegar a casa, me senté frente a la ventana con mi cuaderno. Afuera, las nubes se movían rápido, proyectando sombras que cambiaban el color de todo. Empecé a escribir sin pensar demasiado. La mujer del abrigo rojo se convirtió en alguien que esperaba una carta que nunca llegaría. Luego cambié de idea: tal vez ella era la carta, un mensaje viviente que nadie sabía leer.

Escribí durante una hora. Algunas frases fluían, otras se atascaban como piedras en un río. Releí un párrafo y lo borré entero. Demasiado explicativo. Siempre caigo en eso, en querer aclarar cada detalle hasta que la magia se evapora. Confía en el lector, me dije. Dejé que las imágenes hablaran solas: el abrigo, las nubes, el recibo arrugado.

Hacia el final, me di cuenta de que la historia no era sobre la mujer. Era sobre la espera misma, ese espacio entre querer algo y recibirlo, o no recibirlo nunca. Escribí la última línea y la dejé abierta, sin resolver. Me gustó esa sensación de incertidumbre, como si el cuento continuara en algún lugar fuera de la página.

Cerré el cuaderno. Por la ventana, las nubes seguían moviéndose. Mañana tal vez vuelva a esa historia, o tal vez no. Por ahora, es suficiente saber que existe.

#escritura #ficción #relato #proceso #nubes

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