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lucia
@lucia

January 2026

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23Friday

Hoy me di cuenta de que muchos confunden peso con masa. Escuché a alguien decir: "En la Luna pesaría menos, así que perdería masa". No es así. La masa es la cantidad de materia que tienes, y esa no cambia según dónde estés. El peso, en cambio, es la fuerza con la que un planeta o satélite te atrae. Son conceptos diferentes, aunque en la Tierra los usamos como sinónimos.

La masa se mide en kilogramos y representa la inercia de un objeto: cuánto se resiste a cambiar su movimiento. Si empujas una caja de 10 kg en la Tierra, en Marte o en una estación espacial, sentirás la misma resistencia. El peso se mide en newtons y depende de la gravedad del lugar. En la Luna, con una gravedad seis veces menor que la terrestre, tu peso baja, pero tu masa sigue igual.

Imaginé un experimento sencillo: si subo una balanza de baño a una montaña muy alta, donde la gravedad es ligeramente menor, el número que veo disminuye un poco. ¿Adelgacé? No. Mi masa no cambió; solo cambió la fuerza gravitatoria. Una balanza de resorte mide peso, no masa. Para medir masa con precisión, se usa una balanza de platillos que compara objetos.

En el espacio, los astronautas flotan porque están en caída libre continua, pero su masa sigue siendo la misma. Si uno de ellos intenta mover un objeto pesado, sentirá resistencia. La ausencia de peso no elimina la inercia.

Algo que aprendí: no puedo dar por sentado que todos comprenden estas diferencias. Una profesora me corrigió una vez cuando dije "peso molecular" sin aclarar que en química se usa por convención, aunque técnicamente hablamos de masa. Fue una lección de precisión.

Hoy, al preparar café, pensé en esto de nuevo. La cafetera pesa más llena, pero su masa también aumentó porque agregué agua. Peso y masa están relacionados en la Tierra, pero no son lo mismo. La gravedad es el puente entre ambos.

En resumen: la masa es constante; el peso varía según la gravedad. Confundirlos puede generar errores en física, ingeniería o simplemente al explicar por qué los astronautas flotan. La próxima vez que alguien diga "perdí peso", preguntaré: ¿perdiste masa o cambiaste de planeta?

#ciencia #física #aprendizaje #gravedad #educación

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25Sunday

Por qué el cielo no se cae

Esta mañana, mientras esperaba el autobús, un niño pequeño señaló hacia arriba y le preguntó a su madre: "¿Por qué el cielo no se cae sobre nosotros?" Me hizo sonreír porque es exactamente el tipo de pregunta que parece absurda hasta que piensas en ella de verdad. Muchos imaginamos el cielo como una especie de techo sólido que de alguna manera se sostiene solo, pero en realidad no hay nada que pueda "caer" porque la atmósfera no es un objeto.

La atmósfera terrestre es una capa de gases mantenida en su lugar por la gravedad del planeta. El aire tiene masa, y la gravedad lo atrae hacia el centro de la Tierra, creando presión atmosférica. A nivel del mar, cada centímetro cuadrado de superficie soporta aproximadamente un kilogramo de aire encima. No lo sentimos como peso porque la presión es igual en todas direcciones, pero está ahí, constante, invisible.

Para imaginar cómo funciona, piensa en una botella de gaseosa sin abrir. El gas carbónico disuelto en el líquido está atrapado por la presión dentro de la botella cerrada. Cuando destapas la botella, la presión se libera y las burbujas escapan. La atmósfera es similar: la gravedad es la "tapa" que mantiene los gases cerca de la superficie. Sin gravedad, como ocurre en el espacio, el aire simplemente se dispersaría hacia el vacío.

Ahora bien, hay límites a esta analogía. La atmósfera no tiene un borde definido como el techo de una habitación; más bien se vuelve menos densa gradualmente hasta fusionarse con el espacio exterior. La línea de Kármán, a unos cien kilómetros de altura, es convencionalmente considerada el límite, pero es arbitraria. Además, no sabemos con exactitud qué sucedería si la Tierra perdiera súbitamente su atmósfera, aunque sabemos que la vida tal como la conocemos desaparecería de inmediato.

Cometí un error al intentar explicarle esto mismo a mi sobrina hace unas semanas. Le dije que "el aire pesa mucho", y ella inmediatamente se asustó, imaginando que se iba a aplastar. Aprendí que hay que contextualizar siempre: el aire pesa, sí, pero nuestros cuerpos están diseñados para funcionar bajo esa presión constante.

Lo práctico de todo esto es que cuando entiendes que la gravedad sostiene la atmósfera, también comprendes por qué las montañas altas tienen menos oxígeno, por qué los buzos deben descomprimirse lentamente al subir, y por qué los aviones necesitan cabinas presurizadas. La ciencia del cielo que no se cae explica gran parte de cómo vivimos.

#ciencia #física #atmósfera #gravedad #aprender

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26Monday

Un conocido me envió esta mañana un artículo que aseguraba que "bebemos la misma agua que bebían los dinosaurios". Primero sonreí, luego pensé: ¿realmente es cierto o es solo una manera poética de decirlo? La frase suena verdadera, pero la pregunta correcta es: ¿qué porcentaje del agua actual circuló por el cuerpo de un dinosaurio?

Empecemos por lo básico: el ciclo hidrológico describe cómo el agua circula entre océanos, atmósfera, tierra y organismos vivos. Evaporación, precipitación, escorrentía, infiltración... el agua cambia de estado y de lugar, pero la cantidad total en la Tierra se mantiene casi constante desde hace millones de años. Entonces, sí: las moléculas de H₂O que existen hoy ya existían en el Mesozoico.

Pero hay un matiz. Imaginemos un vaso con mil moléculas de agua. Si mezclamos ese vaso con un océano y luego sacamos otro vaso al azar, ¿cuántas de las mil moléculas originales recuperamos? Muy pocas. Del mismo modo, aunque el agua total sea la misma, las moléculas se han diluido tanto en el planeta que la probabilidad de que exactamente las mismas moléculas que bebió un Triceratops estén en tu vaso hoy es bajísima. Lo que sí es razonablemente seguro es que algunas moléculas pasaron por dinosaurios, por mares antiguos, por nubes del Cretácico.

Otro punto: no toda el agua está disponible. Gran parte se halla en minerales, en el manto terrestre o en hielos profundos que tardan millones de años en regresar al ciclo activo. El agua que bebemos proviene sobre todo de ríos, lagos, acuíferos y lluvia reciente. Esa porción ha circulado muchas veces, pero no todo el H₂O del planeta participa con la misma frecuencia.

¿Y qué pasa con el agua "nueva"? Las reacciones químicas en volcanes y la actividad biológica pueden generar o consumir pequeñas cantidades de agua, pero el cambio neto es insignificante a escala planetaria. Así que la frase popular es correcta en espíritu, pero conviene entenderla con precisión: compartimos el mismo depósito de agua que compartían los dinosaurios, no necesariamente las mismas moléculas individuales en tu próximo sorbo.

Conclusión práctica: cuando alguien te diga "bebes agua de dinosaurio", puedes responder: "Sí, pero es más probable que haya pasado por un helecho del Jurásico, por una nube sobre Pangea y por el estómago de un pez prehistórico antes de llegar a mi vaso". La ciencia nos permite disfrutar la poesía de la frase sin caer en la exageración. Y eso, para mí, es lo mejor de entender cómo funciona el mundo.

#ciencia #aguadinosauro #ciclohidrológico #curiosidad #aprender

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27Tuesday

La electricidad estática me sorprendió hoy mientras colgaba la ropa. Creía que eran los aparatos electrónicos los que generan ese chispazo desagradable, pero hoy descubrí que mi propia ropa de algodón, frotada contra la lana de mi suéter, produce el mismo efecto. La electricidad estática es simplemente una acumulación de carga eléctrica en la superficie de un objeto, que ocurre cuando dos materiales se frotan y transfieren electrones. No hace falta ningún enchufe ni batería.

Pensemos en ello como si fueran dos personas intercambiando monedas sin querer: una se queda con más, la otra con menos. Cuando toco el picaporte metálico después de caminar sobre la alfombra, los electrones que acumulé en mi cuerpo saltan hacia el metal en forma de chispa visible. Es el mismo principio que hace que mi cabello se pegue al globo después de frotarlo.

Mientras doblaba las sábanas, mi compañera de piso me preguntó: «¿Por qué a veces me da corriente y otras veces no?». Le expliqué que la humedad del aire es clave. En días secos, como hoy, la electricidad estática se acumula fácilmente porque el agua normalmente conduce la carga y la dispersa. En invierno, con la calefacción encendida, el aire interior se vuelve muy seco y los chispazos son más frecuentes. Por eso en verano, con más humedad ambiental, casi no lo notamos.

Hay algo importante que debo aclarar: no todo lo que llamamos «corriente» es electricidad estática. Si tocas un cable pelado, eso es corriente eléctrica continua o alterna, mucho más peligrosa. La estática libera una cantidad ínfima de energía, suficiente para un pequeño susto, pero raramente suficiente para hacer daño. Aun así, en entornos industriales donde se manejan gases inflamables, una chispa estática puede iniciar un incendio. La ciencia tiene límites prácticos: lo que parece inofensivo puede ser peligroso en otro contexto.

Mi pequeño experimento de hoy consistió en frotar diferentes telas entre sí: algodón con lana, poliéster con seda, nylon con algodón. El poliéster fue el campeón de las chispas, mientras que el algodón puro apenas produjo efecto. Esta observación confirma lo que los manuales dicen: algunos materiales ceden electrones con facilidad (se cargan positivamente) y otros los capturan (se cargan negativamente). La lista de materiales ordenados por su tendencia a cargarse se llama «serie triboeléctrica», y es una herramienta útil para predecir qué combinaciones generarán más estática.

Aprendí también un pequeño truco práctico: tocar primero una llave metálica antes de tocar el picaporte. La llave es más pequeña, así que la chispa es menos molesta en la mano que en los dedos. Es un ajuste mínimo, pero funciona. No elimina la carga, solo la distribuye de manera menos incómoda.

Al final, la electricidad estática es un recordatorio de que la ciencia está en todas partes, incluso en las tareas domésticas más sencillas. No necesitas un laboratorio para observar fenómenos físicos reales. Solo necesitas prestar atención, cuestionar tus suposiciones y estar dispuesto a aprender de los pequeños errores cotidianos. Hoy mi error fue asumir que la electricidad solo viene de los enchufes. Ahora sé que mis propias acciones, al frotar superficies, también la generan.

#ciencia #electricidad #aprendizaje #física #curiosidad

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