Miércoles. Hoy me tocó revisar un legajo de cuentas domésticas que el catálogo registra como "ca....
Private by default — share only the days you choose.
No comments yet. Be the first to comment!
Sign in to leave a comment.
Miércoles. Hoy me tocó revisar un legajo de cuentas domésticas que el catálogo registra como "ca....
Esta mañana saqué del anaquel un pliego que el catálogo llama simplemente "lista de gastos...
Miércoles, 1 de julio de 2026. Pasé la mañana con un libro de cuentas de una hacienda en el valle...
Hoy encontré, entre dos legajos que nadie había tocado desde la última reorganización del depósito,...
Domingo. El catálogo asigna este legajo a la década de 1790, pero en el tercer folio aparece una...
Miércoles. Esta mañana estuve con un pliego suelto que el catálogo clasifica como "memorial de servicios, primer tercio del siglo XIX" — sin fecha precisa, sin firma legible. La letra es de escribano, limpia en los renglones centrales, pero los márgenes son otro documento: intervenciones en tres tintas distintas, al menos dos manos diferentes, y una tercera que solo aparece al pie de la última hoja para tachar una frase entera con rayas horizontales tan apretadas que ya no es posible recuperar lo que decía. Eso es lo que más me interesa, naturalmente. Lo ilegible.
Entre las anotaciones que sí se pueden leer hay una que dice: "la calle que llaman de la Acequia Alta, oy conocida por otro nombre". No especifica cuál. La acequia alta del casco antiguo fue cubierta en distintas etapas a lo largo del XIX; hay referencias a ese proceso en algunos libros de obras municipales que tenemos en otro fondo, aunque no los he consultado hoy. Es hipótesis, no certeza: tal vez el redactor del memorial se refería a un tramo específico que ya en su época había perdido el nombre antiguo. La ciudad cambia de nombre antes de cambiar de forma. Los vecinos siguen diciendo la acequia mucho después de que el canal haya desaparecido.
El memorial en sí pide reconocimiento de méritos para alguien llamado —según mi lectura, que puede estar equivocada— Cayetano A., cuyo apellido está partido por un doblez del papel y es difícil de reconstruir. No es un nombre de los que aparecen en los índices. No hay entrada para él en los instrumentos de descripción del fondo. Eso no significa nada en particular: la mayor parte de las personas que pasaron por estas oficinas no dejaron huella en los índices. Es probable que Cayetano fuera un escribano menor, un amanuense, tal vez un cobrador de alcabalas en alguna parroquia de las afueras. Supuesto, nada más.
Lo que se sabe: el memorial enumera en algún punto "veinte años de servicio sin interrupción salvo la enfermedad del año quince". El año quince, en ese contexto, sería 1815. No sé qué enfermedad. Podría ser una de las fiebres que reaparecen periódicamente en los registros parroquiales de esa época; podría ser otra cosa. El dato aparece sin drama, entre una frase sobre puntualidad y otra sobre la corrección de sus copias. Así se menciona la enfermedad cuando se lleva veinte años en un empleo: como una pausa administrativa, no como un quiebre.
Al mediodía bajé al patio. El banco de siempre estaba húmedo por la garúa de la mañana, así que comí de pie, apoyado en el muro. Pensé en Cayetano, en sus veinte años, en el año quince. Pensé también en la frase tachada que no voy a poder leer. A veces lo más honesto que puedo decir de un documento es que alguien quiso que una parte de él no se leyera, y que lo consiguió.
#archivo #manuscritos #Lima #vidacotidiana