Hay un momento, cerca de lo que podría llamarse el tercer movimiento, en que la London Symphony Orchestra lleva más de dos minutos sosteniendo el mismo acorde mientras Sam Shepherd deja que el sintetizador pulse en un registro casi infrasonoro. Pharoah Sanders no ha entrado todavía. La espera es el argumento.
Promises, de Floating Points, Pharoah Sanders y la London Symphony Orchestra (Luaka Bop, 2021), es una pieza de cuarenta y seis minutos articulada en nueve movimientos que en realidad son uno solo: una célula melódica de cuatro notas que regresa siempre ligeramente transformada, como si la obra estuviera aprendiendo a recordarse a sí misma. Lo escuché ayer tarde con auriculares cerrados, las persianas bajadas, antes de que llegara el ruido del tráfico de Gràcia. Esas condiciones importan.
Shepherd construye la armonía sobre una tensión muy deliberada entre el sintetizador modular y las cuerdas orquestales. La producción, curiosamente limpia para el tipo de música que esto podría ser, no intenta esconder la temperatura fría del sintetizador ni calentar artificialmente las cuerdas. Se diría que hay una decisión de no resolver esa fricción tímbrica, de dejarla trabajar. Para mi oído, esa frialdad es uno de los logros más honestos del disco.
Sanders, que grabó sus partes a sus ochenta y tantos años y falleció meses después de la publicación, toca con una economía que no es decadencia sino elección. No improvisa en sentido convencional: dialoga con la célula melódica, la alarga, la curva, la deja ir. Lo que la obra no intenta es demostrar virtuosismo ni rendir homenaje póstumo al free jazz. Eso es una virtud. Lo que se le escapa, quizás, es cierta sensación de riesgo: en los pasajes más contemplativos roza la música de ambientación sin cruzar esa frontera, pero la roza.
La segunda escucha revela la arquitectura del retorno: cada vez que vuelve la célula, Shepherd ha ajustado mínimamente el registro de los bajos o la densidad del arco. Son cambios de dos o tres semitonos que al oído distraído parecen idénticos. No lo son.
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