Esta mañana, mientras esperaba el autobús, noté cómo la luz del sol atravesaba las ramas desnudas de un árbol viejo. El patrón de sombras en el pavimento me recordó los diagramas de navegación astronómica que estudié hace semanas. Esa conexión casual me llevó a pensar en Hipatia de Alejandría.
Hipatia vivió en el siglo IV, una época donde el conocimiento antiguo comenzaba a fragmentarse. Enseñaba matemáticas, astronomía y filosofía en una ciudad que era el último gran centro del saber clásico. Lo que me fascina no es solo su erudición, sino su método: insistía en que sus estudiantes cuestionaran todo, incluso sus propias enseñances.
"Defiende tu derecho a pensar"