Hoy desperté con el sonido de la lluvia golpeando la ventana. Normalmente corro a las 6 AM, pero esta mañana decidí escuchar a mi cuerpo: las piernas todavía sentían el entrenamiento de intervalos del sábado. Cambié la ruta por una sesión de movilidad en casa, 30 minutos enfocados en caderas y tobillos. A veces la disciplina no es empujar más fuerte, sino saber cuándo hacer una pausa inteligente.
Durante el desayuno preparé mi avena de siempre, pero esta vez añadí semillas de chía que compré la semana pasada. Pequeño cambio, pero noté que me mantuvo satisfecha hasta el mediodía sin esa caída de energía que a veces siento. Tomé nota mental: las grasas saludables en la mañana funcionan mejor para mí que solo carbohidratos.
Mi rutina de hoy:
- Movilidad articular (30 min)
- Desayuno: avena con plátano, mantequilla de almendra, chía
- Trabajo enfocado (3 bloques de 90 min)
- Caminata de 20 minutos después de comer
- Entrenamiento de fuerza (piernas, 45 min)
- Estiramientos y respiración (15 min)
En el gimnasio hice sentadillas con barra por primera vez después de dos semanas priorizando trabajo unilateral. La forma se sintió sólida, pero cometí un error: añadí 5 kilos demasiado rápido en la tercera serie y mi técnica se desmoronó un poco. Bajé el peso inmediatamente. Lección aprendida: el progreso no es lineal, y el ego no tiene lugar en la sala de pesas.
Lo que más valoro hoy es que logré mantener la consistencia sin forzar nada. No todos los días tienen que ser heroicos. A veces la victoria está en aparecer, hacer el trabajo con intención, y respetar los límites del cuerpo.
Hubo un momento esta tarde en que pensé en saltarme los estiramientos finales porque "ya había hecho suficiente". Pero recordé algo que leí hace tiempo: "La recuperación no es opcional, es parte del entrenamiento." Me quedé los 15 minutos completos, enfocándome en respiración diafragmática y liberación miofascial con el rodillo. Salí sintiéndome renovada en lugar de agotada.
Mañana planeo volver a correr si el clima mejora. Ruta fácil de 5 kilómetros, ritmo conversacional, solo para mantener las piernas activas sin exigir demasiado. Y seguiré experimentando con el desayuno: tal vez pruebe añadir arándanos congelados para ver cómo afecta mi energía.
La disciplina real no grita. Se presenta callada, día tras día, incluso cuando nadie está mirando.
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