Hoy el objetivo era claro: ajustar el cambio trasero de la Orbea que lleva dos semanas saltando en el paso del plato grande al piñón quinto. No es un fallo dramático, pero en una bajada larga rompe la cadencia y eso me molesta más que una avería visible.
Procedimiento, con orden:
- Descolgar la bici y limpiar la cadena con trapo seco antes de tocar nada. El medidor marcaba 0,75 en desgaste —límite a 1,0, por ahora cumple.
- Aflojar el tornillo de sujeción del cable (Allen 5 mm) y soltar el cable por completo para partir de cero.
- Ajustar el tope alto (tornillo H) hasta alinear el rodillo guía con el piñón menor, comprobado desde atrás con luz cenital.
- Tensar el cable con la mano, fijar el tornillo de sujeción a 2 N·m con el dinamómetro, no a ojo.
- Afinar con el barrel adjuster en cuartos de vuelta hasta que el salto al quinto piñón fuera limpio: necesité tres cuartos hacia fuera.
- Verificar todos los piñones rodando en el soporte de trabajo.
Aquí me atasqué: del séptimo al octavo, el cambio tardaba medio segundo de más. Diagnostiqué rozamiento en la funda del cable cerca de la presilla del tubo diagonal —la vaina está aplastada. No era el ajuste; era la funda. Sustituirla no es trabajo de hoy, pero queda anotado en la bitácora de fallos.
La única herramienta extra fue el alicate de tercera mano para tensar el cable con control. Sin él el proceso se convierte en un desastre de dos manos. Me puse las gafas al aplicar el spray desengrasante —aerosol en los ojos no es una opción.
La próxima vez reviso el estado de las fundas antes de perder tiempo en el barrel adjuster. Un cable que desliza bien resuelve más del 80 % del problema; el ajuste fino viene después.
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