Hoy desperté pensando en todos esos archivos importantes dispersos por mi computadora. El desastre digital, lo llamo. Documentos del trabajo mezclados con fotos familiares, proyectos a medio terminar, capturas de pantalla que nunca borré. Esta mañana, mientras tomaba café, escuché a mi vecina decir por teléfono: "No, no hice respaldo, pensé que tenía tiempo." Ese comentario fue la chispa que necesitaba.
Decidí dedicar la tarde a organizar un sistema de respaldo simple, algo que cualquiera pueda hacer sin ser experto. Lo primero: evaluar qué necesitas guardar realmente. Hice una lista rápida en papel (sí, papel viejo y confiable) y me sorprendió darme cuenta de que el 80% de mis archivos eran basura acumulada. Facturas de hace cinco años, memes descargados, instaladores de programas que ya ni uso.
Aquí está mi checklist de hoy: