Pasé la mañana reorganizando las fotos del teléfono y descubrí que tenía más de 3,000 imágenes sin clasificar. Esto tiene que cambiar, pensé mientras mi café se enfriaba en la mesa. El sonido de la lluvia contra la ventana creaba el ambiente perfecto para esta tarea que llevaba posponiendo tres meses.
Decidí probar dos métodos diferentes: primero organicé 100 fotos por fecha automática, luego otras 100 manualmente por tema. La diferencia fue sorprendente. El método manual tomó el triple de tiempo, pero encontré fotos que había olvidado completamente: aquella captura de pantalla con la receta de pan, el dibujo que mi sobrina hizo en enero, tres memes que todavía me hacen reír.
Mi checklist definitiva: