Hoy el objetivo era ajustar el cable de cambio trasero de la bici de paseo: llevaba tres semanas saltando entre el piñón tres y el cuatro con cualquier bache, y ya no había manera de ignorarlo.
El proceso fue más o menos el habitual:
Colgarla del gancho del techo y quitarle la rueda trasera para limpiar el casete. Había barro seco acumulado entre piñones — con el cepillo de dientes viejo y desengrasante, diez minutos.