Hoy volví a equivocarme con el pegamento en un proyecto de encuadernación. Demasiada cantidad, y las páginas se ondularon como si hubieran tomado vida propia. Me recordó que en las tareas manuales, menos suele ser más. Anoté en mi libreta: "Aplicar pegamento en trazos finos, nunca en capas gruesas". Parece obvio, pero hasta que no lo vives, no lo aprendes de verdad.
El taller estaba silencioso esta mañana. Solo se oía el roce del papel contra la mesa y, de vez en cuando, el chasquido de las tijeras al cortar. Esa calma me ayuda a concentrarme. Mientras trabajaba, recordé una frase que leí hace tiempo: "La perfección no es hacer algo sin errores, sino saber corregirlos sin frustración". Hoy la puse en práctica al deshacer parte del lomo y volver a empezar.
Para quienes quieran probar algo similar, les dejo una lista de pasos básicos: