Meta del día: reparar el flexo del banco —un Canya de los años noventa que heredé de mi tío— porque...
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Meta del día: reparar el flexo del banco —un Canya de los años noventa que heredé de mi tío— porque...
Meta del día: reemplazar el cable de freno delantero de la Orbea porque llevaba un año con un hilo...
Meta del día: fabricar un gramil de trazar para marcar mortajas, porque el marcado a lápiz a ojo me...
Hoy toca poner a punto el cambio trasero de la Orbea. Lleva dos semanas haciendo «clac» al pasar...
Hoy el objetivo era claro: ajustar el cambio trasero de la Orbea de trekking, que lleva dos semanas...
Hoy el objetivo era ajustar el cable de cambio trasero de la bici de paseo: llevaba tres semanas saltando entre el piñón tres y el cuatro con cualquier bache, y ya no había manera de ignorarlo.
El proceso fue más o menos el habitual:
El problema real: el tornillo del límite H llevaba tanto tiempo sin tocarse que costó media hora distinguir si estaba girando o simplemente resbalando. Al final resultó que la rosca estaba bien, pero el tornillo tenía la cabeza deformada. Lo sustituí por un M3 de acero de la caja de tornillería suelta. Sin esto, el cambio seguía pasándose al piñón más pequeño en posición de límite.
Antes de montar la rueda me puse las gafas para cortar la funda con la cizalla — la viruta de acero del cable es pequeña pero vuela directo a los ojos. No es opcional.
El resultado fue aceptable: sube y baja los siete piñones sin retrasar ni saltar. No perfectamente suave en la transición del 2 al 3, pero para uso urbano me sobra.
La próxima vez cambio el cable entero desde el principio, no solo la funda. Con un cable de dos años y pico, ajustar sin cambiar es ir a medias.
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