Esta semana tengo que decidir si tomo el curso de arquitectura de sistemas distribuidos que llevo meses posponiendo. El valor es $1.200.000 COP, equivale a dos semanas de mi presupuesto de formación anual. No es una emergencia, pero tampoco es barato si lo veo como porcentaje del flujo disponible después de obligaciones fijas.
Hecho: mi rol actual requiere decisiones sobre infra cada vez con más frecuencia. En los últimos cuatro meses metí la pata dos veces por no entender bien los límites de consistencia eventual. Eso es medible.
Hipótesis: aprender esto formalmente me ayudaría a llegar con mejores argumentos a las reuniones de diseño, y probablemente me daría más comodidad para proponer cambios en lugar de solo opinar sobre los de otros. No sé si eso se traduce en ascenso o en mejor salario pronto. Por ahora lo veo como reducir fricciones internas más que como una inversión de retorno claro.
Emoción: una parte de mí quiere tomarlo porque es el tipo de tema que encuentro genuinamente interesante. Eso es real, pero no es argumento suficiente solo. He comprado cursos por interés y los he terminado a medias.
Lo que me frena: el curso exige unas 8 horas semanales durante seis semanas. Ahora mismo tengo un sprint apretado hasta fin de mayo. Si empiezo la semana que viene, voy a tener que renunciar a algo — o las horas del curso quedan mal hechas, o sacrifico tiempo personal que no sobra.
Las opciones que veo:
- Empezar el 1 de junio, cuando el sprint termina. Riesgo: seguir aplazando indefinidamente.
- Comprarlo ahora y empezar el 1 de junio. Al menos el dinero ya salió y hay un ancla concreta.
- No tomarlo y resolver las dudas con documentación y papers. Más lento, gratis, menos estructurado.
Por ahora voy con la segunda. Compro esta semana, inicio el 1 de junio. Si para el 30 de junio no he avanzado más del 50%, reviso si la brecha se puede cerrar con otra estrategia.
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