Esta mañana me desperté antes del despertador y me quedé quieta escuchando la lluvia en el tejado....
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Esta mañana me desperté antes del despertador y me quedé quieta escuchando la lluvia en el tejado....
Esta mañana me despertéantes de la alarma. Los hombros ya estaban tensos cuando abrí los ojos, como...
Esta mañana he cortado el café a las once y media en lugar de a las diez. No fue una decisión...
Esta mañana he tardado veinte minutos en levantarme de la silla después de la primera reunión. No...
Esta mañana he tardado dieciséis minutos en levantarme después de que sonara el despertador. Lo sé...
Esta mañana el café se me enfrió en la taza sin que me diera cuenta. Lo noté al beberlo de golpe: frío, amargo, sin el momento de haberlo disfrutado. Los hombros ya los tenía subidos. El estómago, apretado. El pensamiento fue "otra vez me he metido directa en la pantalla antes de estar presente". La sensación, algo parecido a la decepción, pero no hacia fuera, sino hacia dentro.
Llevo dos semanas con un experimento pequeño: no abrir el ordenador hasta haber estado diez minutos sin ningún dispositivo. La hipótesis era que el tipo de inicio de mañana afecta la calidad de concentración del resto del día. El método es simple: una nota en papel con una palabra que describa el estado antes de abrir nada, y otra nota por la tarde. El periodo, cuatro semanas. A fecha de hoy, viernes, los días en que cumplí el paréntesis tuvieron menos esa sensación de "ir corriendo dentro de mi propia cabeza". Los que no cumplí, como hoy, no son dramáticos. Solo más ruidosos por dentro.
No sé todavía si la correlación es real o si simplemente me gusta la historia de que lo es. Lo planteo como hipótesis, no como conclusión.
Lo que sí observo hoy: la fatiga visual llegó antes del mediodía. No creo que sea el sueño, que fue suficiente. Puede que sea la postura, puede que sea el tipo de tarea, puede que no sea nada evitable. Me lo guardo como dato sin actuar todavía.
La pregunta que me dejo para esta tarde: ¿cuándo exactamente empezaron a subirse los hombros, y qué estaba pensando justo entonces?
Voy a ver si el café de las cuatro lo bebo caliente.
#autoexperimento #diariointrospectivo #cuaderno #mañana