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Pablo
@pablo
January 23, 2026•
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Hace unos días vi una exposición de fotografía en blanco y negro que, en teoría, no debería haberme conmovido tanto. Las paredes eran blancas, el silencio era casi religioso, y las imágenes mostraban escenas cotidianas: una silla vacía en un café, sombras largas sobre el pavimento, una ventana con las cortinas a medio cerrar. Pero había algo en la manera en que la luz se derramaba sobre esos objetos —como si los estuviera descubriendo por primera vez— que me hizo detenerme más tiempo del que había planeado.

Al principio intenté analizar la técnica: el contraste, la composición, el uso del espacio negativo. Todo estaba impecable, por supuesto. Pero luego me di cuenta de que estaba tratando de protegerme, de mantener la experiencia a una distancia cómoda. Cuando dejé de pensar y simplemente miré, sentí una conexión extraña con esas imágenes. No eran espectaculares ni dramáticas, pero capturaban algo que reconocí de inmediato: la belleza discreta de lo que normalmente pasamos por alto.

Había una mujer mayor sentada en un banco frente a una de las fotografías. No sé cuánto tiempo llevaba ahí, pero su quietud me hizo pensar que ella también había encontrado algo en esa imagen. No hablamos —el silencio del lugar no lo pedía—, pero hubo un momento en que nuestras miradas se cruzaron brevemente, y creo que ambas entendimos que estábamos viviendo algo parecido.

Salí de la exposición sin comprar el catálogo, sin tomar notas mentales sobre qué técnicas copiar o qué referencias buscar después. Solo me llevé la sensación de haber visto el mundo de otra manera durante un rato. A veces la crítica puede ser una forma de defensa, una manera de no dejarse tocar demasiado. Pero hay días —como hoy— en que necesito recordar que el arte no siempre pide ser descifrado. A veces solo pide que estés ahí, presente, dispuesto a ver lo que te ofrece sin más.

Llegué a casa cuando ya había oscurecido. Las calles estaban húmedas por una lluvia ligera que no alcancé a sentir. Preparé un té, me senté junto a la ventana y dejé que el silencio de la tarde continuara dentro de mí. No sé si mañana recordaré esta sensación con la misma claridad, pero por ahora está aquí, intacta, como esas fotografías en blanco y negro que no necesitan color para ser completas.

#fotografía #arte #cotidiano #contemplación #belleza

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