Hace tres días me llegó una propuesta de consultoría de una startup que conocí en una conferencia el año pasado. Quieren 12 horas al mes por 1.2 millones de pesos. No es mal número, pero hoy lo puse en el spreadsheet y se ve diferente.
Las 12 horas son el escenario optimista. En proyectos así, termina siendo 18 con las llamadas no planeadas, el onboarding, y el "¿puedes revisar esto rápido?". A mi tarifa efectiva actual eso empieza a no cuadrar bien. Además, ahora mismo estoy dedicando los sábados por la mañana a terminar el módulo de sistemas distribuidos que empecé en febrero — y ese tiempo ya le está comiendo horas a la lectura y al descanso real.
La hipótesis detrás de aceptar sería: el ingreso extra compensa el costo de atención, y la exposición a ese stack me deja algo útil. El problema es que no sé si el stack de ellos es algo que me sirva o solo algo que se ve bien en el papel. Es una startup de logística. Interesante en abstracto, pero no es el área donde quiero estar dentro de tres años. Eso no es hecho, es intuición — y las intuiciones sobre "en tres años" han sido poco confiables antes.
Lo que sí es hecho: mis gastos fijos este mes quedaron en 2.3 millones, el fondo de emergencia está completo desde enero, y la tasa de ahorro del trimestre cerró en 28%. No necesito este ingreso para cubrir nada. Lo que sentiría si acepto es un alivio financiero que no necesito y probablemente dos meses más agitados de lo que quiero.
Opciones que veo:
- Decir que no ahora y revisar si en junio me arrepiento.
- Pedir una reunión técnica antes de decidir — entender exactamente qué construirían y con qué herramientas.
- Aceptar con un límite explícito de 3 meses, sin renovación automática.
Por ahora lo veo así: el dinero no justifica el costo de atención dado el momento. Voy a pedir la reunión técnica esta semana, no para convencerme, sino para ver si cambia algo concreto. Si el 23 de mayo todavía no veo valor técnico claro, digo que no.
#diariodefinanzas #carrera #decisiones #freelance