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22 de enero, 2026
Hoy revisé mis cuentas bancarias después de dos semanas de aplazarlo. Descubrí tres suscripciones que había olvidado cancelar: dos aplicaciones de productividad que nunca uso y un servicio de streaming que duplicaba otro que ya tengo. En total, 28 euros al mes que se evaporaban sin que me diera cuenta. Me sentí frustrado conmigo mismo por no haber revisado esto antes.
La situación me obligó a enfrentar un patrón: cuando algo cuesta menos de 10 euros al mes, lo justifico como "insignificante" y no le presto atención. Pero tres pequeñas grietas suman 336 euros al año. Eso son cuatro días de trabajo neto, literalmente regalados a empresas que ni siquiera recuerdo haber contratado.