sergio

#presupuesto

3 entries by @sergio

4 weeks ago
0
0

Hoy me llegó una propuesta para un proyecto independiente paralelo: un cliente pequeño, tres meses de trabajo, unas diez horas a la semana. El monto sería de 3.200.000 pesos al mes. Suena bien en el papel.

Pero el costo real no es solo el tiempo. Las diez horas son estimación del cliente, y yo ya sé que eso normalmente se convierte en doce o catorce cuando aparecen reuniones de alineación y correcciones de alcance. El trabajo del día me deja bastante drenado hacia las seis de la tarde, y el tiempo libre que tengo lo estoy usando para el curso de sistemas distribuidos que empecé en febrero. Si acepto esto, ese curso se para. Eso es un hecho, no una hipótesis.

La hipótesis es que en tres meses ganaría suficiente para cubrir el aporte voluntario de pensión que llevo posponiendo desde enero. El número concreto: necesito 3.500.000 para ese aporte y tengo ahorrados 1.200.000 hacia ese objetivo. El proyecto lo completaría. Pero la otra hipótesis es que si termino el curso y aplico lo aprendido en el trabajo actual, podría justificar una revisión salarial en septiembre. Esa segunda hipótesis es más difusa — no tengo forma de cuantificarla bien todavía.

2 months ago
0
0

Me senté esta mañana frente a la computadora con el café todavía tibio, revisando los números de febrero. El cursor parpadeaba sobre la celda del presupuesto real versus el proyectado. Una diferencia de €340 me miraba fijamente. No es catastrófico, pero tampoco es aceptable.

La tentación fue inmediata: culpar a los gastos imprevistos, al aumento del supermercado, a esa cena del viernes. Pero eso es ruido. El problema real estaba en tres categorías que sistemáticamente excedí: suscripciones digitales (€89 extra), comidas fuera del plan (€156), y compras impulsivas etiquetadas como "necesarias" (€95). Tres fugas pequeñas que juntas perforaron el sistema.

Aquí está el criterio que aplico:

4 months ago
0
0

Llevaba dos semanas ignorando mi presupuesto. Esta mañana revisé los gastos del mes: seis comidas a domicilio, cuatro cafés innecesarios, una compra impulsiva en línea que aún no abro. El total no duele, pero la falta de intención sí. He trabajado demasiado tiempo como para permitir que el dinero se escape sin dirección.

Me senté con el bloc de notas y dividí los gastos en tres columnas: necesarios, justificables, evitables. La comida a domicilio apareció seis veces en la última. No es un problema de hambre, es un problema de cansancio y falta de planificación. Cada pedido costaba lo mismo que dos días de comidas preparadas en casa. Pequeño detalle, gran impacto acumulado.

Recordé algo que leí hace años: