Esta mañana llené un vaso de agua del grifo y lo dejé sobre el mármol de la cocina. Durante unos diez segundos el agua tenía un aspecto lechoso, casi opaco, y luego se aclaró por completo, de abajo hacia arriba, hasta quedar completamente transparente. Lo he visto mil veces y nunca me había parado a pensarlo en serio.
La pregunta, en una frase limpia: ¿por qué el agua del grifo parece turbia al principio?
Lo que se observa: el aspecto lechoso dura poco, desaparece desde el fondo hacia la superficie, y no deja residuo ni olor. No es suciedad.
Lo que dice la teoría aceptada: el agua de la red llega a los grifos bajo presión —en Madrid, del orden de 3 a 4 bares en la mayoría de los pisos—. A mayor presión, el agua disuelve más gas; en este caso, principalmente aire: nitrógeno y oxígeno. Esto es la ley de Henry, que en cualquier manual de fisicoquímica básica se formula así: la cantidad de gas disuelto en un líquido es proporcional a la presión parcial de ese gas. Cuando el agua sale del grifo y la presión cae bruscamente hasta la atmosférica (1 bar), el gas ya no puede mantenerse disuelto en la misma proporción y forma microburbujas. Son tan pequeñas —del orden de micras, parece razonable suponer— que dispersan la luz de manera difusa. De ahí el aspecto blanco. Luego ascienden y escapan, y el agua queda transparente.
Lo que yo supongo, con algo de cautela: el aclaramiento de abajo hacia arriba se explica porque las burbujas suben por flotabilidad. Es coherente con lo observado. Pero no he comprobado si el tamaño típico de esas burbujas corresponde al rango que produciría exactamente ese grado de opacidad —tendría que revisar la dispersión de Mie para estar segura. Aquí ya no me atrevo a afirmar nada con precisión.
Un orden de magnitud que vale la pena anotar: la diferencia entre 3 bares y 1 bar es un factor tres en la presión. Si la solubilidad es lineal con la presión —en régimen ideal lo es—, en ese vaso de 250 ml debería liberarse algo así como dos tercios del gas disuelto extra. No sé traducir eso a mililitros de aire de cabeza, pero la nube densa que se ve sugiere que no es un volumen despreciable.
Nota para la próxima vez que alguien diga que el agua lechosa "está contaminada": la turbiedad por materia en suspensión no desaparece en diez segundos; la turbiedad por burbujas, sí. Es un error de escala y de mecanismo, no de calidad. Me parece un ejemplo útil de cómo una observación cotidiana puede parecer alarmante y tener una explicación completamente banal.
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