Domingo. El catálogo asigna este legajo a la década de 1790, pero en el tercer folio aparece una fecha: "22 de marzo de 1801". Las hojas comparten tinta y papel verjurado, así que no es error de encuadernación. Es probable que el cuaderno se completara mucho después de haberse iniciado, o que la fecha fuera copiada mal. Es difícil saberlo.
Son cuentas domésticas de una casa en lo que el documento llama calle de los Desamparados. Hoy ese nombre no existe. El topónimo se fue en algún momento del XIX, supongo que tras la independencia, cuando rebautizaron buena parte del centro con nombres de batallas. Lo que vino antes quedó en los legajos.
Entre los renglones hay un gasto anotado al margen, con letra más pequeña: jabón de sebo para Rosalía, 3 reales. Sin más contexto. Rosalía podría ser empleada, hija menor, o vecina. No lo sé. Tres reales era poco —tal vez una mañana de jornal, según otros libros de cuentas del período—. El jabón queda registrado; Rosalía no recibe apellido.
Comí tarde. El banco del patio estaba húmedo por la garúa, así que me quedé junto a la ventana del corredor. Pensé en quién habría anotado ese gasto: ¿la mano que lleva las cuentas mayores, o alguien que usó el libro porque era el único papel disponible? La segunda hipótesis me parece más probable por el cambio de pluma, pero es solo eso: una hipótesis.
La tarde la pasé limpiando el folio con brocha seca. No restaurando —eso no me corresponde—, sino retirando el polvo antes de que el conservador lo reciba mañana. Es un trabajo silencioso. Lo que queda es un papel menos sucio y una lista que nadie recordará, salvo que alguien necesite saber cuánto costaba el jabón en Lima a principios del siglo XIX.
#archivo #vidacotidiana #manuscritos #Lima