Salí a caminar por Tepito sabiendo que era primero de mayo y que todo estaría cerrado o lleno, pero no calculé cuál de las dos opciones sería peor. Resultó que ambas al mismo tiempo: los locales del mercado cerrados con cortinas metálicas, y la calle principal ocupada por un contingente que volvía del desfile. Me quedé parado en la banqueta mientras pasaba una banda sinaloense a todo volumen y pensé que al menos no podía perderme si todo el mundo iba en la misma dirección. Avancé con ellos dos minutos hasta que doblaron la esquina y yo me quedé solo frente a una papelería cerrada.
Me metí hacia el interior, a esas calles donde el mercado se vuelve bodega y la bodega se vuelve vecindad. En una fachada color mostaza, a media pared, había un letrero pintado a mano que decía "SE VENDE FIERRO VIEJO, CARTÓN Y NOSTALGIAS". Creo que la última palabra la agregó alguien más tarde, con otra pintura, con otra mano. No importa quién: encajaba.
Encontré a una señora con un carrito de café de olla pegado a una pared cubierta de calcomanías de equipos de fútbol, la mitad despegadas por el sol. Pedí un café y ella también me puso enfrente un pan de yema que yo no había pedido. Me cobró los dos. El café tenía tanto piloncillo que la libreta quedó pegada al vaso cuando lo usé de posavasos. Arrancarla fue el momento más dramático de la mañana.
El "atajo" que encontré en el mapa me llevó a un pasillo que terminaba en una cortina de plástico y una señora que me dijo "aquí no, joven" con mucha tranquilidad, sin sorpresa, como si todos los días alguien llegara hasta ahí por el mismo error. Salí de la misma manera que entré y tardé diez minutos en encontrar la calle paralela.
De regreso en el microbús, alguien llevaba una planta tan grande que tapaba el pasillo de lado a lado. Nadie dijo nada. El ayudante cobró las cuentas maniobrando alrededor de las hojas con una destreza que parece que tarda años en aprenderse. Escribí esto en la última hoja de la libreta mientras el camión frenaba y arrancaba por Circunvalación, que un día fue el borde de la ciudad y ahora es simplemente una avenida con mucho tráfico y pocas aceras.
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