El lunes era festivo y aproveché para salir temprano. La idea era cruzar la colonia Obrera de norte a sur, siempre por la misma calle, hasta donde terminara el barrio o me rindieran los pies, lo que ocurriera primero.
Me bajé en Metro Doctores en lugar de Obrera. Estuve diez minutos caminando en la dirección equivocada antes de girar. El mapa del metro siempre me parece más claro de lo que luego resulta ser.
La calle que elegí cambia de color cada tres o cuatro números. Un tramo de fachadas azul cielo se corta de golpe con un edificio color mostaza sin motivo aparente, como si el acuerdo vecinal hubiera durado hasta ese número y ahí se agotara el ánimo colectivo. En una reja de herrería negra alguien pegó un cartel de cartón con letras de plumón grueso: PROHIBIDO TIRAR BASURA DIOS LO VE. Me pareció una apelación razonable, aunque no sé si esa vigilancia cubre esta cuadra.