Sábado, nueve de la mañana. El sol entra por la ventana del salón en el ángulo bajo que solo tiene en mayo y atraviesa el vaso de agua que dejé anoche en la mesa. En la pared opuesta hay un arco de colores débil pero claro: violeta, azul, verde, amarillo, rojo. El vaso actúa como prisma imperfecto.
La pregunta: ¿por qué el vidrio separa los colores de la luz blanca?
Lo que observo: la luz entra blanca, atraviesa dos superficies curvas y agua en medio, y sale separada en frecuencias. El patrón en la pared tiene unos tres centímetros de ancho a metro y medio de distancia.