Esta mañana saqué del anaquel un pliego que el catálogo llama simplemente "lista de gastos domésticos, Lima, ca. 1791." Cuatro hojas dobladas, tinta café oscura, letra apretada. Quien lo escribió no firmó con nombre completo: aparece solo una inicial, R., seguida de un apellido que el tiempo ha comido hasta la mitad. Eso es todo lo que se sabe de su identidad.
Lo que sí se lee, con cuidado, es la lista en sí. Jabón, velas de sebo, una vara de tocuyo gris para remiendo. Y entre los renglones, con lápiz —lápiz, no pluma, lo que me extrañó— alguien añadió más tarde:
"maíz partido, 3 reales"