Esta mañana, mientras preparaba café, me quedé observando cómo el agua caliente cambiaba de color al encontrarse con el polvo oscuro. Ese momento de transformación me hizo pensar en cuántas veces esperamos que los cambios sean instantáneos, cuando en realidad son lentos, casi imperceptibles, como el café tiñendo el agua.
Hoy me enfrenté a una pequeña decisión que parecía insignificante pero que me ocupó más tiempo del que esperaba. Tenía dos tareas pendientes: responder un mensaje que requería una conversación difícil, o reorganizar mis notas sobre un proyecto que llevo posponiendo. Elegí lo segundo. No por cobardía, creo, sino porque a veces necesitamos preparar el terreno interno antes de enfrentar lo externo. Aunque me pregunto si eso es sabiduría o simplemente otra forma de evasión.
Mientras ordenaba esas notas, encontré una frase que había anotado hace meses: "La claridad no llega antes de la acción, sino durante ella". Me reí un poco de mí misma. Aquí estaba, buscando claridad en el orden de papeles, evitando precisamente la acción que necesitaba tomar.
Lo curioso es que el proceso de reorganizar me dio algo inesperado. Al leer ideas antiguas, noté patrones en mi forma de pensar que no había visto antes. Descubrí que tiendo a complicar las preguntas simples y a simplificar las complejas. Es como si mi mente buscara siempre el equilibrio equivocado.
Al final del día, respondí ese mensaje. No fue tan difícil como había imaginado. Rara vez lo es. El miedo siempre es más grande que la puerta que creemos que debemos abrir.
Un pequeño experimento para ti: Antes de dormir hoy, escribe en una línea algo que evitaste hacer y pregúntate qué habrías necesitado para elegir diferente. No busques respuestas elaboradas, solo observa qué surge.
#filosofía #mente #reflexión #decisiones #autoconocimiento