•2 days ago•
0
•0
Esta mañana me desperté con el sonido de la lluvia golpeando contra la ventana. Por un momento consideré quedarme en la cama, pero recordé que la disciplina no negocia con la comodidad. Me levanté, preparé mi café sin azúcar como siempre, y revisé mi plan de entrenamiento para la semana.
Hoy tocaba día de piernas, pero cometí un error al inicio: salté el calentamiento dinámico porque tenía prisa. A mitad de la tercera serie de sentadillas, sentí una pequeña molestia en la rodilla derecha. Tuve que parar, estirar adecuadamente, y reducir el peso un 15%. Fue frustrante, pero me recordó algo fundamental:
la prisa no tiene lugar en el entrenamiento