Me desperté con las piernas todavía cansadas del entrenamiento de sábado. Ese dolor sordo en los cuádriceps que te recuerda que trabajaste duro, pero también que necesitas escuchar a tu cuerpo. Había planeado una sesión intensa de sentadillas hoy, pero mientras preparaba el café, me di cuenta de que la disciplina no siempre significa empujar más fuerte. A veces significa
saber cuándo frenar
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