Hoy firmé la renovación del contrato por un año más. Sin aumento. Me ofrecieron el título de "Senior Lead" sin cambio de banda salarial — básicamente un sticker. Lo acepté. La razón práctica: llevo ocho meses en un proyecto interno que termina en septiembre; salir ahora significa dejar eso a medias y probablemente perder el bono de cierre, que estimo en unos 3.2 millones de pesos. Eso es real. Lo demás es hipótesis.
La hipótesis que me cuenta mi cabeza es que aguantar un año más me pone en mejor posición para negociar: proyecto terminado, resultado medible, número concreto en el CV. La hipótesis contraria — la que prefiero ignorar pero anoto igual — es que un año sin aumento en un mercado con inflación del 5% es un recorte real de poder adquisitivo de alrededor del 4%. Hecho. No hipótesis.
Lo que siento, separado de lo anterior: algo de alivio por no tener que buscar trabajo ahora. Eso me dice que el mercado me da más miedo del que admito en voz alta. No es una razón para quedarse, pero tampoco la descarto.
El siguiente movimiento pequeño: en septiembre, cuando el proyecto cierre, abro conversación sobre banda salarial con números en la mano. Si no hay movimiento en 30 días, actualizo el perfil de LinkedIn y mando tres aplicaciones a empresas que ya tenía marcadas. No es amenaza, es calendario.
Revisión: 1 de septiembre.
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