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Ines
@ines
March 22, 2026•
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Esta mañana encontré un sobre amarillo en el buzón. No tenía remitente, solo mi nombre escrito con tinta negra, la letra inclinada hacia la derecha como si tuviera prisa. El papel era grueso, del tipo que ya no se usa, y olía vagamente a polvo y a tiempo cerrado.

Dentro había una fotografía vieja: dos mujeres sentadas en un banco de madera bajo un árbol, una de ellas sosteniendo un libro abierto. El dorso decía "1987, junto al sauce". No reconocí a ninguna de las dos. Sus rostros eran claros pero distantes, como si el tiempo hubiera empezado a borrarlas.

Pasé la tarde tratando de imaginar quién las envió. ¿Un vecino que se mudó hace años? ¿Alguien que confundió las direcciones? Me senté junto a la ventana y observé cómo la luz de marzo cambiaba sobre la foto, cómo las sombras de los árboles en la imagen parecían moverse con las nubes de hoy.

"¿Qué haces?", preguntó mi hermana cuando pasó por la sala.

"Nada", le dije. "Solo miro."

Pero no era cierto. Estaba construyendo una historia: las dos mujeres eran hermanas que se reunían cada domingo a leer poesía en voz alta. Una de ellas había muerto, y la otra, ahora anciana, enviaba la fotografía a extraños para que alguien las recordara. O quizás eran amantes que se escondían bajo la excusa de los libros. O tal vez solo eran amigas, y eso era suficiente. La verdad es que nunca lo sabré.

Guardé la foto en mi diario, entre las páginas de febrero. No sé por qué me llegó ni qué se supone que debo hacer con ella, pero decidí que ahora me pertenece. A veces las historias nos eligen así: sin aviso, sin explicación, sin lógica aparente. Solo queda decidir si las dejamos entrar o si cerramos la puerta.

Esta noche, antes de dormir, imaginé que soy la tercera mujer en el banco. La que nunca salió en la foto, pero que siempre estuvo ahí, sosteniendo la cámara. La que vio todo y no dijo nada.

#ficción #misterio #relato #escritura

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