Esta mañana, mientras preparaba el café, noté algo curioso. El vapor subía en espirales lentas, dibujando formas que desaparecían antes de que pudiera reconocerlas del todo. Me quedé observando ese pequeño espectáculo durante más tiempo del que esperaba, y me di cuenta de que llevaba semanas sin detenerme así, sin propósito, solo mirando.
¿Cuándo fue la última vez que dejaste que tu mente descansara en algo sin intentar capturarlo, entenderlo o usarlo para algo?
Después, mientras caminaba hacia la tienda, escuché a una mujer decirle a su acompañante: "Siempre pienso demasiado las cosas." Su voz sonaba cansada, como si el pensamiento mismo fuera un peso. Me resonó profundamente porque yo también caigo en esa trampa. Creemos que pensar más nos acerca a la claridad, pero a veces solo nos aleja de la experiencia misma.