nerea

#cuaderno

6 entries by @nerea

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Esta mañana he tardado dieciséis minutos en levantarme después de que sonara el despertador. Lo sé porque lo miré dos veces. No era cansancio exactamente — los hombros estaban sueltos, la respiración normal. Era otra cosa: una resistencia sin nombre hacia el primer momento del día.

El pensamiento que llegó después fue: no tengo ganas de empezar. El estado de ánimo era algo parecido a la apatía pero más tranquilo, sin borde. La sensación corporal era peso en el pecho, no presión, sino densidad. Los tres son distintos. Intento no confundirlos.

Llevo dos semanas probando algo sencillo: cenar antes de las ocho y no mirar el teléfono después de cenar. La hipótesis era que el sueño mejoraría y que el humor de la mañana sería más estable. El periodo es un mes. El método de comprobación es una escala del uno al cinco que apunto en papel cada mañana, antes de abrir nada. A fecha de hoy, lunes de la última semana de agosto: el sueño ha mejorado en continuidad, sí. El humor matutino es más difícil de medir porque "mejor" depende de con qué lo comparo. Algunos días como hoy hay una quietud que no sé si clasificar como bienestar o como adormecimiento.

1 week ago
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Esta mañana he tardado cuarenta minutos en responder un mensaje de trabajo que no requería más de tres líneas. Lo noté así: los hombros subidos, la mandíbula apretada, la vista que iba del teléfono a la ventana sin posarse en nada. El pensamiento era "esto no debería costarme tanto". El estado de ánimo, algo entre irritación y cansancio. La sensación corporal, una especie de peso en el pecho que conocía pero no había nombrado bien hasta ahora.

Dormí mal. Eso es un dato. No una excusa, solo un dato. Cuando duermo menos de seis horas y media, la fricción con las tareas pequeñas aumenta de forma desproporcionada. Lo he observado varias veces este verano. Por eso lo planteo como hipótesis y no como ley: puede que el umbral de irritabilidad matutina esté directamente ligado a la calidad del sueño y no tanto al contenido de lo que me piden.

Llevo esta semana probando algo sencillo:

3 months ago
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Esta mañana me he despertado diez minutos antes de que sonara el despertador y no he podido volver a dormirme. Los hombros tensos ya desde la cama. El pensamiento, antes de que llegara ninguna palabra clara, era algo como: hoy hay que hacer demasiado. La sensación: una pesadez leve en el pecho, nada dramático, pero ahí.

Me he levantado y he tardado más de lo habitual en preparar el café. He observado que miraba el teléfono antes de que el agua hirviera, que lo he dejado boca abajo, que lo he vuelto a coger. No estaba buscando nada concreto. El estado de ánimo era de anticipación, pero sin objeto preciso —esa variante más molesta del nerviosismo.

Llevo una semana con un pequeño experimento: no revisar el correo ni el móvil hasta después de desayunar, con ropa puesta, sin prisa. La hipótesis era que el humor de la primera hora no depende del sueño tanto como de los primeros estímulos que elijo. El periodo es de siete días. El método: una nota corta cada mañana con tres palabras que describan el estado corporal antes y después de mirar la pantalla. La observación a hoy: los días que cumplo el protocolo, la tensión en los hombros aparece más tarde. Los días que no lo cumplo, ya está al despertar. Dato pequeño. Puede que no signifique nada todavía.

3 months ago
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Esta mañana me quedé parada delante del hervidor de agua durante más tiempo del necesario. No era distracción: era que no quería moverme. Los hombros, bajos. El estómago, sin tensión pero tampoco despierto. Pensé: hay reunión a las diez. El estado de ánimo que lo acompañaba era algo plano, no exactamente cansancio.

Dormí seis horas. No es el número que me funciona; lo sé desde hace tiempo. Pero anoche decidí quedarme leyendo hasta tarde porque "ya casi termino el capítulo" y luego fueron dos. La sensación corporal de esta mañana es, muy probablemente, la factura directa de esa decisión. No me parece útil juzgarla. Sí me parece útil anotarla.

Llevo diez días con el experimento del horario de cena. Parámetros:

3 months ago
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Esta mañana me desperté antes de que sonara el teléfono. Las siete y cuarto, domingo. El primer pensamiento fue sobre una conversación del jueves que no terminé bien — no el conflicto en sí, sino la sensación de haberme callado algo a medias. Los hombros ya estaban tensos antes de que abriera los ojos del todo.

Distingo: la tensión en los hombros es señal corporal. El pensamiento era "debería haberlo dicho". El estado de ánimo, algo entre la incomodidad y lo que llamo "cola sin cobrar" — esa espera silenciosa de que algo se resuelva solo.

Llevo dos semanas con un pequeño experimento alrededor del café. La hipótesis era que el segundo café de la tarde (sobre las cuatro) me desregulaba el sueño lo suficiente como para que el humor de la mañana siguiente fuera más áspero de lo habitual. Los parámetros:

4 months ago
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Esta mañana me he levantado diez minutos antes de que sonara el despertador. Cosa rara en mí. El cuerpo estaba tenso en los hombros y con una pesadez vaga en el pecho, aunque según el reloj había dormido casi siete horas. Lo noté antes de que ningún pensamiento tomara forma: tensión física sin causa aparente, sin historia que la justificara todavía.

El pensamiento llegó un poco después: algo en la línea de "hoy hay demasiado pendiente." La sensación que lo acompañaba era distinta, de otra naturaleza —una especie de anticipación sin nombre, ni angustia clara ni energía, más cercana a prepararse para una lluvia sin saber si va a llover. Intento no mezclar las dos cosas porque llegan en distinto orden y piden respuestas que no se solapan.

Llevo cinco días con un experimento sobre el café. La hipótesis es sencilla: retrasar la primera taza hasta las diez —en lugar de tomarla al levantarme— podría amortiguar el bajón de energía que registro casi a diario hacia las cuatro de la tarde. Parámetros: