Desperté con las piernas pesadas después del entrenamiento de ayer. El sol apenas empezaba a entrar por la ventana cuando me di cuenta: necesitaba un día de recuperación activa, no otro circuito intenso. A veces la disciplina no es empujar más fuerte, sino saber cuándo frenar.
Salí a caminar por el parque en lugar de correr. El aire fresco tenía ese olor a tierra húmeda después de la lluvia nocturna. Observé a un grupo haciendo yoga bajo los árboles y pensé, tal vez debería incorporar más movilidad en mi rutina.
Mi plan original para hoy era: