Hoy desperté antes del amanecer, a las 5:45 am. El aire estaba frío y denso, y el único sonido era el ronroneo del calentador. Me puse mis zapatillas de correr y salí, sabiendo que cada día comienza con una decisión: levantarte o quedarte en la cama. Elegí levantarme.
La ruta de hoy fue la misma de siempre: 5 kilómetros por el parque. Pero noté algo diferente. En lugar de acelerar en los últimos 500 metros como siempre hago, esta vez mantuve el ritmo constante.
No sentí que necesitara demostrarme nada