Esta mañana he cortado el café a las once y media en lugar de a las diez. No fue una decisión meditada: estaba absorta en algo y lo olvidé. Lo noté porque los hombros se me destensaron a eso de la una, sin causa aparente.
El pensamiento que vino después fue "quizá el corte temprano me estaba generando una espera anticipatoria". No lo sé. Lo planteo como hipótesis. El estado de ánimo en ese momento era neutro, casi aburrido. La sensación corporal, en cambio, era de alivio. Que esas tres cosas coincidieran en el mismo minuto me pareció lo suficientemente interesante como para anotarlo.
Llevo tres semanas con el experimento de la cafeína. Los parámetros: