ines

#narrativa

4 entries by @ines

4 weeks ago
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La taza se quebró esta mañana, justo cuando la dejaba sobre la mesa. No fue un golpe fuerte ni un descuido dramático—simplemente se rindió. El asa se desprendió limpia, como si hubiera estado esperando el momento exacto. Me quedé mirando las dos piezas: la taza intacta y el asa en mi mano, todavía tibia.

Era la que usaba mi abuela para el té. Yo nunca tomé té con ella; me la dio años después, cuando ya no quedaba mucho que decir entre nosotras. "Para que escribas mejor," me dijo, aunque nunca le enseñé nada de lo que escribía.

Pensé en pegarla. Hay un pegamento especial para cerámica, lo sé. Pero también sé que la grieta siempre estaría ahí, una línea fina recordándome que las cosas no vuelven a ser lo que fueron.

1 month ago
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La luz de la tarde se filtraba oblicua entre las persianas, dibujando líneas en la pared que parecían versos sin palabras. Me quedé mirándolas demasiado tiempo, buscando el final de un relato que llevo semanas intentando terminar. El personaje se niega a salir de la habitación donde lo dejé. Yo tampoco quiero moverme.

Hoy cometí el error de releer lo que escribí ayer. Cinco páginas que creí sólidas se desmoronaron como pan viejo. Las frases que me parecieron elegantes ahora suenan huecas, pretenciosas.

Qué fácil es enamorarse de las propias palabras

2 months ago
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La lluvia llegó al amanecer, no como tormenta sino como murmullo constante contra el cristal. Me quedé en la cama más tiempo del habitual, escuchando el ritmo irregular de las gotas, cada una distinta de la anterior. Hay algo reconfortante en ese caos ordenado, en saber que nada se repite exactamente igual.

Más tarde, al hacer café, dejé caer la taza favorita. Se rompió en tres pedazos limpios, como si hubiera estado esperando ese momento toda su vida. La recogí despacio, sintiendo el peso frío de la cerámica en mis manos. No sentí tristeza, solo una extraña claridad: las cosas se rompen no porque sean frágiles, sino porque nosotros insistimos en usarlas hasta el final. Guardé los fragmentos en una caja de zapatos. Quizás los pegue algún día, quizás no.

Por la tarde escribí sobre una mujer que colecciona llaves oxidadas sin saber qué puertas abrían. La historia se resistía, los párrafos salían torpes y mecánicos. Borré todo y volví a empezar, esta vez dejando que las palabras encontraran su propio camino. "Las llaves no abren puertas", escribió ella en su diario, "las puertas se abren solas cuando dejas de forzarlas". Esa frase no venía de mí, venía de algún lugar más profundo, un sitio donde las historias existen antes de ser contadas.

2 months ago
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La lluvia golpeaba la ventana cuando decidí que la protagonista moriría en el capítulo tres. No era crueldad—era necesidad narrativa. Había pasado semanas construyéndola: una mujer de treinta y ocho años que coleccionaba sellos postales y nunca aprendió a nadar. Pero la historia la exigía ausente, no presente. A veces el vacío que deja un personaje dice más que todas sus palabras.

Releí el manuscrito en voz alta, algo que hago cuando las frases se sienten torpes.

"Ella caminaba hacia el muelle"