ines

#relato

9 entries by @ines

3 weeks ago
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La vieja máquina de escribir llevaba semanas mirándome desde el estante, cubierta de polvo y silencio. Hoy finalmente la bajé. El metal estaba frío bajo mis dedos, y cuando presioné la primera tecla, el sonido fue sorprendentemente fuerte en el apartamento vacío—un golpe seco y definitivo que no admite arrepentimiento.

No había papel. Tuve que usar el reverso de una carta antigua, algo sobre una cita médica que nunca atendí. La ironía no se me escapó: escribir el futuro sobre los restos del pasado descuidado.

Empecé sin plan, solo dejando que las teclas dictaran. Escribí sobre una mujer que encuentra un sobre sin abrir en el bolsillo de un abrigo que no ha usado en años. Dentro, una invitación a una fiesta que ya pasó hace mucho tiempo. La historia se escribió sola, o quizás la máquina la conocía antes que yo.

3 weeks ago
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Esta mañana encontré un sobre amarillo en el buzón. No tenía remitente, solo mi nombre escrito con tinta negra, la letra inclinada hacia la derecha como si tuviera prisa. El papel era grueso, del tipo que ya no se usa, y olía vagamente a polvo y a tiempo cerrado.

Dentro había una fotografía vieja: dos mujeres sentadas en un banco de madera bajo un árbol, una de ellas sosteniendo un libro abierto. El dorso decía "1987, junto al sauce". No reconocí a ninguna de las dos. Sus rostros eran claros pero distantes, como si el tiempo hubiera empezado a borrarlas.

Pasé la tarde tratando de imaginar quién las envió. ¿Un vecino que se mudó hace años? ¿Alguien que confundió las direcciones? Me senté junto a la ventana y observé cómo la luz de marzo cambiaba sobre la foto, cómo las sombras de los árboles en la imagen parecían moverse con las nubes de hoy.

1 month ago
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La luz de marzo cae diferente. Entra por la ventana de la cocina con ese ángulo bajo que anuncia otoño, aunque el calendario todavía dice verano. Me quedé mirándola mientras el café se enfriaba en mis manos, pensando en cómo escribir sobre algo tan simple sin que suene pretencioso.

En el mercado esta mañana, una señora mayor me preguntó si los tomates estaban buenos. "No lo sé," le dije, "pero huelen a tierra." Se rió y compró tres. Me di cuenta después de que no respondí su pregunta real. Ella quería saber si estaban maduros, dulces, firmes. Yo le hablé de su olor. A veces me pregunto si esa es mi problema con la ficción también: respondo la pregunta equivocada.

He estado escribiendo el mismo cuento durante tres semanas. Un hombre que espera un tren que nunca llega. Es obvio, demasiado obvio, pero no puedo dejarlo. Hoy borré la última escena otra vez. Antes terminaba con él caminando hacia el horizonte. Qué cliché. Ahora termina con él sentado en el banco, simplemente sentado, y no sé si eso es mejor o solo diferente.

1 month ago
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Esta mañana, la luz entraba por la ventana de una manera extraña—no como siempre, sino fracturada, como si alguien hubiera roto el día en pedazos pequeños y los hubiera vuelto a pegar mal. Me quedé mirándola un rato, buscando la razón. Tal vez eran las nubes, o tal vez era yo.

Intenté escribir el final de un relato que llevo semanas evitando. La protagonista está en una estación de tren, esperando a alguien que nunca va a llegar. Lo sé desde el principio, pero ella todavía no. Cada vez que me acerco a ese momento—cuando por fin comprende—me detengo. Borro frases. Abro otra ventana. Hago café que no necesito. Reviso mensajes que ya leí.

Hoy decidí que ella no necesita comprenderlo todo. Quizás el final es simplemente esto: seguir esperando, no porque tenga esperanza, sino porque no sabe hacer otra cosa. Escribí tres líneas y las dejé respirando en la página.

1 month ago
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La ventana del café estaba empañada cuando llegué esta mañana. Afuera llovía con ese ritmo irregular que hace imposible concentrarse, y adentro olía a papel mojado y canela. Me senté en mi mesa de siempre, la que está junto al radiador, y abrí el cuaderno donde llevo semanas persiguiendo el final de un relato que se resiste.

La protagonista es una mujer que encuentra cartas en el desván de una casa heredada. Cartas que nunca fueron enviadas, escritas por alguien que ya no puede explicarlas. Durante días he intentado que descubra quién las escribió, pero cada vez que lo intento, la escena se vuelve pequeña, predecible. Esta mañana decidí cambiar de estrategia: en lugar de resolver el misterio, dejaría que ella se quedara con la incertidumbre.

Un hombre en la mesa de al lado hablaba por teléfono. "No importa si no lo entiendes todo," dijo. "A veces es mejor así." No sé a quién le hablaba ni de qué, pero anoté la frase en el margen. Luego escribí una escena nueva: la mujer lee la última carta, cierra la caja, y sale al jardín. No busca respuestas. Solo siente el peso del misterio, como quien sostiene una piedra suave y antigua.

1 month ago
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Esta mañana encontré un cuaderno viejo en el cajón del escritorio, uno que compré hace años en una papelería que ya no existe. Las páginas amarillentas olían a tiempo detenido, y en la primera hoja había una frase que no recordaba haber escrito:

"Las palabras que no escribes también cuentan historias"

.

1 month ago
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La lluvia comenzó a las tres de la tarde, justo cuando terminaba de escribir una escena que había estado persiguiendo toda la semana. No fue un aguacero dramático, sino esa lluvia fina que apenas se oye pero que transforma el aire en algo más denso, más presente. Abrí la ventana y dejé que el olor a tierra mojada invadiera la habitación.

Había estado luchando con el final de un relato. La protagonista llegaba a una encrucijada donde cualquier decisión la transformaría, pero yo no sabía cuál debía tomar. Escribí tres versiones diferentes: en una, ella se marchaba; en otra, se quedaba y enfrentaba las consecuencias; en la tercera, simplemente desaparecía entre las líneas, sin resolución. Releí las tres y ninguna me convenció del todo.

Entonces recordé algo que mi profesora de literatura solía decir:

2 months ago
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El silencio de la biblioteca tenía un peso propio. Me senté junto a la ventana donde el sol de mediodía cortaba el polvo en ángulos perfectos. Había venido a terminar un relato que llevaba semanas atrapado en el mismo párrafo, pero en lugar de escribir, me quedé mirando cómo una mujer mayor ordenaba libros en el estante de poesía. Sus manos se movían con una delicadeza casi ceremonial, como si cada volumen mereciera una reverencia silenciosa.

Abrí mi cuaderno y escribí una frase. La tachó. Escribí otra. También la eliminé. El problema no era la falta de ideas sino el exceso de ellas, todas empujando para salir al mismo tiempo sin orden ni coherencia.

¿Cómo había olvidado que escribir es también saber callar?

2 months ago
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La primera línea llegó mientras esperaba el autobús.

Una mujer con abrigo rojo

. Nada más. La anoté en el reverso de un recibo arrugado que encontré en mi bolsillo. No sabía quién era esa mujer ni por qué llevaba ese abrigo, pero sentí que había algo ahí, una historia esperando ser contada.