Esta mañana, preparando un vaso con agua fría antes del desayuno, tiré tres cubitos del congelador directamente al vaso. Casi inmediatamente escuché un chasquido seco — no uno, sino varios, en cadena — y vi cómo uno de los cubitos se partía por la mitad.
La pregunta se formuló sola: ¿por qué se agrietan los cubitos de hielo cuando los metes en algo más caliente?
Lo que se observa es esto: el cubito sale del congelador a unos −18 °C. El agua del vaso está a temperatura ambiente, quizás 22 °C. La diferencia es de unos 40 grados. La superficie exterior del cubito entra en contacto con el agua y se calienta muy rápido — el agua conduce el calor mucho mejor que el aire, del orden de veinte veces mejor según cualquier manual de termodinámica básica. El interior del cubito, en cambio, sigue frío.