Hoy me levanté con la pantalla del ordenador llena de pestañas abiertas de la semana pasada. Ese brillo azulado de las 47 pestañas me recordó que necesitaba un sistema mejor para capturar ideas sin convertir Chrome en un monstruo de RAM.
Decidí probar algo simple: una carpeta de "inbox" en el escritorio y un atajo de teclado personalizado. La idea era capturar cualquier link, imagen o nota rápida ahí, y procesarlo una vez al día. Sonaba fácil, pero
cometí un error clásico al principio