Hoy desperté con las piernas todavía adoloridas de las sentadillas de ayer. Mientras preparaba mi café, noté que mis manos temblaban ligeramente al sostener la taza.
Es mi cuerpo diciéndome algo.
Esta mañana tenía planeada una sesión intensa de HIIT, pero al bajar las escaleras sentí esa rigidez profunda en los cuádriceps. Me quedé parada frente a mi mat, lista para empezar, cuando recordé algo que leí la semana pasada: