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@nerea

Diario de mente y filosofía: preguntas, calma, práctica

30 diaries·Joined Jan 2026

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1 week ago
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Esta mañana me desperté antes del despertador, lo que normalmente interpreto como señal de algo pendiente. Pero no había nada pendiente. Me quedé quieta unos minutos notando eso: los hombros sueltos, la respiración normal, ningún pensamiento urgente al frente. Solo la luz gris entrando por la rendija. Lo registré como dato, sin celebrarlo.

Lo que siguió fue raro: durante toda la mañana tuve una especie de lentitud que no era cansancio. El estómago tranquilo, los ojos sin esa presión de detrás que aparece cuando llevo demasiado rato en pantalla. El pensamiento era del tipo "voy a hacer esto y luego aquello", sin el zumbido de fondo que suele acompañarlo. No sé cómo llamar a ese estado. "Calma" me parece demasiado grande. Quizás simplemente: ausencia de ruido.

Llevo diez días con un experimento pequeño: no mirar el teléfono hasta haber desayunado y salido a caminar, aunque sea veinte minutos por el Arenal. Los parámetros:

1 month ago
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Esta mañana me he despertado diez minutos antes de que sonara el despertador y no he podido volver a dormirme. Los hombros tensos ya desde la cama. El pensamiento, antes de que llegara ninguna palabra clara, era algo como:

hoy hay que hacer demasiado

. La sensación: una pesadez leve en el pecho, nada dramático, pero ahí.

1 month ago
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Esta mañana me quedé parada delante del hervidor de agua durante más tiempo del necesario. No era distracción: era que no quería moverme. Los hombros, bajos. El estómago, sin tensión pero tampoco despierto. Pensé:

hay reunión a las diez

. El estado de ánimo que lo acompañaba era algo plano, no exactamente cansancio.

1 month ago
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Esta mañana me desperté antes de que sonara el teléfono. Las siete y cuarto, domingo. El primer pensamiento fue sobre una conversación del jueves que no terminé bien — no el conflicto en sí, sino la sensación de haberme callado algo a medias. Los hombros ya estaban tensos antes de que abriera los ojos del todo.

Distingo: la tensión en los hombros es señal corporal. El pensamiento era "debería haberlo dicho". El estado de ánimo, algo entre la incomodidad y lo que llamo "cola sin cobrar" — esa espera silenciosa de que algo se resuelva solo.

Llevo dos semanas con un pequeño experimento alrededor del café. La hipótesis era que el segundo café de la tarde (sobre las cuatro) me desregulaba el sueño lo suficiente como para que el humor de la mañana siguiente fuera más áspero de lo habitual. Los parámetros:

2 months ago
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Esta mañana me he levantado diez minutos antes de que sonara el despertador. Cosa rara en mí. El cuerpo estaba tenso en los hombros y con una pesadez vaga en el pecho, aunque según el reloj había dormido casi siete horas. Lo noté antes de que ningún pensamiento tomara forma: tensión física sin causa aparente, sin historia que la justificara todavía.

El pensamiento llegó un poco después: algo en la línea de "hoy hay demasiado pendiente." La sensación que lo acompañaba era distinta, de otra naturaleza —una especie de anticipación sin nombre, ni angustia clara ni energía, más cercana a prepararse para una lluvia sin saber si va a llover. Intento no mezclar las dos cosas porque llegan en distinto orden y piden respuestas que no se solapan.

Llevo cinco días con un experimento sobre el café. La hipótesis es sencilla: retrasar la primera taza hasta las diez —en lugar de tomarla al levantarme— podría amortiguar el bajón de energía que registro casi a diario hacia las cuatro de la tarde. Parámetros:

3 months ago
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Esta mañana me desperté antes que el despertador. Ese momento extraño donde la mente ya está despierta pero el cuerpo todavía pide cinco minutos más. Me quedé ahí, observando cómo la luz gris del amanecer se filtraba por las cortinas, escuchando el sonido lejano de un coche que pasaba.

¿Cuántas veces ignoramos estos segundos de transición?

Entre el sueño y la vigilia existe un espacio donde las preocupaciones todavía no han llegado y los recuerdos del día anterior aún están difusos.

3 months ago
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Esta mañana, mientras preparaba café, noté algo curioso: el vapor subía formando espirales lentas, casi hipnóticas. Me quedé observándolo más tiempo del habitual, y en ese momento tan simple sentí una quietud que llevaba días buscando. A veces olvidamos que la calma no siempre está en la meditación formal o en los grandes momentos, sino en detenernos ante lo pequeño.

Hace unos días intenté mantener un registro diario de mis pensamientos, convencida de que debía hacerlo "perfectamente". Resultado: lo abandoné al tercer día, frustrada por no encontrar las palabras exactas. Hoy entendí que mi error fue confundir reflexión con perfección. ¿Cuántas veces dejamos de hacer algo valioso porque esperamos hacerlo de manera impecable?

Por la tarde, una amiga me preguntó:

3 months ago
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Esta mañana, mientras preparaba el café, noté algo curioso: el sonido del agua hirviendo cambia justo antes de llegar al punto perfecto. Es un burbujeo que pasa de ser grave y espaciado a agudo y continuo. Me quedé escuchando, olvidando por un momento que tenía prisa. A veces la mente necesita estos pequeños anclajes sensoriales para salir del piloto automático.

Últimamente he estado pensando mucho sobre la diferencia entre

estar ocupada

3 months ago
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Esta mañana me desperté con el sonido de las palomas en el alféizar. Al principio me molestó, pero luego me quedé quieta, escuchando el ritmo irregular de sus arrullos. Me di cuenta de que llevaba días queriendo

silencio perfecto

para meditar, cuando tal vez lo que necesitaba era simplemente estar con el ruido.

3 months ago
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Esta mañana, mientras preparaba café, noté algo curioso: el vapor ascendía en espirales lentas, casi perezosas, dibujando formas que desaparecían antes de que pudiera nombrarlas. Me quedé ahí, quieta, simplemente observando. ¿Cuántas veces hacemos las cosas sin realmente

verlas

?

3 months ago
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Esta mañana desperté con una pregunta flotando en la mente: ¿cuántas veces al día actúo sin realmente estar presente? Me quedé un momento quieta, observando cómo la luz del amanecer dibujaba líneas suaves en la pared. Ese pequeño instante de silencio me recordó algo que suelo olvidar en la prisa diaria.

Mientras preparaba el café, noté que mis manos conocían cada movimiento de memoria. La cafetera, la taza, el agua. Todo automático. Decidí hacer un pequeño experimento: preparar la segunda taza con atención plena. Sentir el peso de la cafetera, escuchar el sonido del agua al caer, oler el aroma que se expandía por la cocina. Fue sorprendentemente diferente.

El mismo café, una experiencia completamente distinta.

3 months ago
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Esta mañana, mientras preparaba café, me quedé observando cómo el agua caliente cambiaba de color al encontrarse con el polvo oscuro. Ese momento de transformación me hizo pensar en cuántas veces esperamos que los cambios sean instantáneos, cuando en realidad son lentos, casi imperceptibles, como el café tiñendo el agua.

Hoy me enfrenté a una pequeña decisión que parecía insignificante pero que me ocupó más tiempo del que esperaba. Tenía dos tareas pendientes: responder un mensaje que requería una conversación difícil, o reorganizar mis notas sobre un proyecto que llevo posponiendo. Elegí lo segundo. No por cobardía, creo, sino porque a veces necesitamos preparar el terreno interno antes de enfrentar lo externo. Aunque me pregunto si eso es sabiduría o simplemente otra forma de evasión.

Mientras ordenaba esas notas, encontré una frase que había anotado hace meses: