Salí de metro Doctores con la idea de cruzar la colonia de este a oeste, lo que en el mapa parecía cosa de cuarenta minutos. Son las cuatro de la tarde y sigo aquí, sentado en una banca de hierro oxidado frente a una clínica que lleva sin abrir desde el sexenio anterior al anterior. A veces soy yo el que lee el mapa al revés.
La calle que elegí como eje empieza ancha y va angostándose sin aviso, como si el trazo hubiera perdido el interés a media cuadra. En la esquina con Doctor Vértiz hay una marquesina de lámina que dice ESTÉTICA Y ALGO MÁS, en mayúsculas rojas sobre fondo crema. No especifica qué es el algo. Me detuve demasiado tiempo intentando adivinar.
Más adelante la pared cambia de color sin razón aparente: amarillo ocre en un tramo, azul deslavado en el siguiente, como si cada dueño hubiera pintado hasta donde le alcanzaron las ganas y luego se hubiera ido. La versión honesta de lo que hacemos todos, creo.